El cáncer de mama provoca cerca de 1.350 fallecimientos al año en Chile, siendo también el segundo cáncer que provoca más muertes en mujeres chilenas luego del cáncer a la vesícula, según cifras de la OPS

Por eso, son muchos los científicos y médicos que han buscado soluciones para tratar el cáncer de mama, siendo actualmente el tratamiento más común la radioterapia. Sin embargo, la radiación suele dejar severos efectos adversos en el cuerpo de la mujer.

Es por esto que unos investigadores estadounidenses de Mayo Clinic en Jacksonville (Florida), llevan un tiempo desarrollando vacunas que buscan servir como tratamiento para el cáncer de mama.

Estas vacunas tienen previsto servir para detener la recurrencia del cáncer de mama, e incluso podría prevenir su desarrollo

Tres vacunas

Según explicó a Forbes uno de los investigadores, Keith L. Knutson, actualmente hay tres vacunas que estudian. Las primeras dos ya están en desarrollo, contra el cáncer de mama triple negativo y el cáncer de mama HER2 positivo. La tercera aún se está trabajando, que sería contra el DCIS (carcinoma ductal in situ).

Vacuna

Estas vacunas básicamente actúan estimulando el sistema inmunológico natural del cuerpo, para que identifique y se adhiera a las células cancerosas, y luego las elimine.

"Si podemos entrenar el sistema inmunológico para reconocer células anormales, o células cancerosas (o) precancerosas, entonces tal vez el sistema inmunológico pueda eliminarlas incluso antes de que se desarrollen", dijo por su parte la cirujana de Mayo Clinic, Amy Degnim.

Las vacunas están pensadas para reducir “la recurrencia de la morbilidad en al menos cánceres de mama y ovario”. Es decir, la función de estas vacunas son detener recurrencia de los cánceres de mama y ovario, sino también prevenir su desarrollo.

Cuándo podrían estar listas

“Es razonable decir que podríamos tener una vacuna dentro de ocho años que podría estar disponible para los pacientes a través de su farmacia o su médico”, señaló Knutson.

Las tres vacunas aún se encuentran en la fase 1, y pasarán al menos tres años para que se realice un ensayo de fase 3 (la última antes de aprobarse la vacuna), aunque hasta ahora las investigaciones dan alentadores resultados.

“Sabemos que han tenido un impacto positivo en el cáncer de ovario y de mama. No hemos visto ningún evento adverso que esté causando problemas distintos de irritación en el área similar a una vacuna contra la influenza. Ahora tenemos que convencer a la FDA, a través de ensayos clínicos sólidos y rigurosos, de que estamos viendo lo que estamos viendo ", señaló Knutson.

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