Según cifras del Ministerio de la Mujer, en 2020 ocurrieron 43 femicidios consumados. De estos casos, 16 de las mujeres asesinadas habían denunciado previamente a su asesino, según calculó el medio Bío Bío Chile.

Por lo tanto, en 2020, 1 de cada 3 mujeres había denunciado, la mayoría por violencia intrafamiliar, pero también por algunas denunciaron por acoso, amenazas, lesiones leves y extorsión a quien luego le quitaría la vida, indicó el citado medio.

La víctimas que denunciaron sin resultados a sus agresores fueron: 

Ana Viveros Echeverría, 47 años; Mariela Fuentes Lucero, 39 años; Marianela Guzmán Ortiz, 49 años; Yulisa Cerda Aguilera, 22 años; Ruth Gallardo Gutiérrez, 19 años; Nataly Sepúlveda Oria, 29 años; Eliana Urra Colicoy, 48 años; Norma Vásquez Soto, 20 años; Betty del Carmen Torres Villarroel, 46 años; Julia Mancilla Vargas, 21 años; Carolina Fuentes Bustos, 42 años; Lady Arboleda Riascos, 33 años; Yenny Ancamilla Collinao, 26 años;Tania Bustamante Díaz, 25 años; Katherine Ayala Ayala, 38 años; y Ana María Guerra Castañeda, 66 años. 

En al menos seis de estos casos el agresor tenía una prohibición de acercarse a la víctima, lo que claramente no les importó. Incluso, muchos se quitaron la vida o lo intentaron luego de realizar su objetivo principal.

En cuanto a este año, de los 8 femicidios consumados, la mitad de las víctimas habían denunciado a su asesino.

“Nos queda mucho trabajo”

La jefa de la Unidad en Violencia contra las Mujeres del Sernameg, Loreto Franco, dijo a Bío Bío Chile se busca implementar pulseras para las mujeres violentadas y tobilleras electrónicas para los formalizados por violencia intrafamiliar.

"Sin duda nos queda mucho trabajo, el cambio cultural forma parte del desafío que tenemos en el día a día en nuestro servicio”, dijo. Además explicó los recursos que tienen a disposición de las mujeres que sufren violencia.

“Por una parte tenemos los centros de la mujer, donde la persona puede ingresar y encontrar las intervenciones psico-socio-jurídicas donde le permiten ingresar en nuestros procesos reparatorios y obtener su representación judicial. Además de la ayuda social que ellas requieren en conjunto con sus familias”, explicó.

“Cuando tenemos las violencias graves o vitales tenemos centros de protección, que son nuestras casas de acogida. Ahí pueden ingresar con sus hijos hasta 14 años. Son dispositivos reservados por supuesto, que no damos a conocer donde se encuentran por razones obvias para protegerlas del agresor”, agregó.