El “efecto Matilda” es un fenómeno estudiado que muestra un patrón de invisibilización del trabajo de las mujeres en el ámbito científico. Fue acuñado por primera vez por la historiadora científica estadounidense Margaret W. Rossiter en 1993.

La académica se propuso buscar nombres de mujeres científicas no documentadas en los libros. "Mientras más buscaba, más encontraba", aseguró, escribiendo tres libros con nombres de estas mujeres, indica BBC.

Fue en esta investigación cuando se dio cuenta del patrón histórico que oculta u omite la contribución de las mujeres en la investigación y la invención. Es algo que ha pasado por siglos, y que comúnmente da el crédito a los compañeros masculinos de estas mujeres.

¿Quién fue Matilda?

Rossiter acuñó el nombre de “efecto Matilda” por Matilda Joslyn Gage, quien luchó por los derechos de las mujeres  a finales del siglo XIX en Estados Unidos.

Matilda Joslyn Gage

Matilda escribió en 1883 un ensayo llamado  Woman as an inventor ("Mujeres inventoras") en el que describió este fenómeno, pero sin ponerle nombre.

"Aunque la educación científica a la mujer le fue negada enormemente, algunos de los inventos más importantes del mundo se deben a ella", escribió enumerando luego varios ejemplos.

Matilda misma fue luego opacada por su equipo, aunque en este caso no se trató por ninguna causa relacionada con el género: sus compañeras se enojaron con ella y no la nombraron.

Micromachismos en la ciencia

"¿Te imaginas qué hubiera pasado si Einstein habría nacido mujer? Probablemente hoy no sabríamos quién es Einstein". 

Así parte la campaña “No more Matildas” (No más Matildas), impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España, que toma el “efecto Matilda” para revertir el fenómeno.

No more matildas

Busca así concientizar sobre la poca visibilidad de las mujeres en la ciencia. Pero además, dar a conocer los nombres de las mujeres científicas silenciadas y olvidadas.

Esto, considerando que los estereotipos de género en la ciencia aún se mantienen presentes. Según un estudio de la ONU en septiembre de 2020, solo el 3% de los Nobel en ciencia han sido dado a mujeres y las mujeres investigadoras son menos de un tercio que los hombres investigadores.

"Los estereotipos que hay acerca del papel que juegan las mujeres en la ciencia siguen estando: 'las mujeres son menos brillantes', 'las mujeres se esfuerzan menos'; 'está bien que las mujeres estén en los equipos de investigación, pero los que son brillantes normalmente son ellos'", dice a BBC Mundo Carmen Fenoll, presidenta de AMIT.

Profesora y alumna en laboratorios de ciencias

Es por esto que la iniciativa busca inspirar a las niñas a participar en la ciencia. Para eso tiene publicaciones gratuitas de cuentos sobre mujeres científicas como Inge Lehmann, Bárbara Mcclintock y Rosalind Franklin; además de crear cuentos de científicos de Einstein, Fleming y Schödinger como si hubiesen sido mujeres.