Tras 20 años “sin levantar un cuaderno”, la brasileña Elizandra Sila de Moura, de 47 años, volverá a estudiar. Esta vez, como universitaria en la carrera de geografía de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS).

Este importante logro lo realiza luego de ayudar a estudiar a su hija autista, Eloisa Elena Silva de Moura Lima, de 18 años, quien también logró ingresar a la misma universidad, en la carrera de Farmacia.

Tanto para la madre como para la hija, este era un sueño muy lejano, que hoy ya pueden ver cumplido.

Fue en medio de la pandemia del coronavirus, en cuarentena, cuando Eloisa decidió prepararse en su casa con su madre para prepararse para los exámenes, indica Globo.

En 2019, olvidó la fecha límite de pago y perdió la oportunidad de tomar el examen. Por eso, las dos comenzaron un intenso estudio en 2020,  reforzando las debilidades, con simulaciones online e intercambiando ideas.

Finalmente, a comienzos de marzo vieron los resultados. Aprobaron, y no solo eso, lo hicieron en los primeros lugares: la mamá quedó en segundo lugar en el curso de Geografía y la hija en cuarto en Farmacia.

 Elizandra Sila de Moura y Eloisa

Cuando el resultado salió alrededor de las 3 am, la desperté y pensé que era una broma. Es una alegría enorme”, dijo Eloise.

“No tenía esperanzas”

Para Eloisa, ir a la universidad era un sueño lejano, a raíz de los comentarios que recibía de la gente por su condición. 

"Siempre lo escuché de la gente y creé pensamientos equivocados en mi cabeza. Dijeron que las personas autistas no ingresan al mercado laboral. En la escuela, este era mi estereotipo. Estaba realmente agotada en ese momento, pero todavía había personas que creyeron en mí, como mi familia y mis maestros”, recordó.

"Mi mamá siempre fue mi mayor inspiración. Abandonó la escuela para cuidarnos y por eso la animé tanto. Cuando salió el resultado, le dije: solo te ayudé, esto es todo tu esfuerzo”, dijo la hija.

Publicación  Eloisa

Mientras que la madre, explica que dejó  la escuela secundaria a los 16 años. Luego, se dedicó a trabajar, y después se casó muy joven. “Pasé mucho tiempo fuera de la escuela y, a decir verdad, no tenía esperanzas. Aunque tenía el sueño de volver a estudiar ”, contó.

“Me casé a los 21 años y a los 22 ya estaba embarazada y mi primer hijo tenía problemas de salud pulmonar. Mucho tiempo, lo estuve llevando a hospitales ”, dijo.

Madre e hija lograron finalmente cumplir su sueño, y están en camino de convertirse en profesionales con las clases universitarias, que comenzaron el 11 de marzo.