Las personas que están o han estado en una relación amorosa con ellos, sufren consecuencias emocionales, psicológicas y físicas.

Según el DSM-5 (Manual de estadística y diagnóstico de desórdenes mentales), el Trastorno Narcisista de Personalidad se refiere a un patrón persistente de grandiosidad, necesidad de adulación y falta de empatía. 

Los narcisistas tienen una visión distorsionada de sí mismos, ya que creen que son superiores, únicos o especiales. Por este motivo, su conducta y disposición implica una subvaloración de los logros de los demás. A su vez, las relaciones de pareja con ellos son difíciles, y a veces tortuosas, por lo que estar alerta a ciertas señales, te ayudará a evitar este tipo de dependencia insana en una relación tóxica.

Mariel Marfil Rojaspsicóloga, Coach Integral y creadora del taller “Yo sin mi narciso”, enfocado en ayudar a mujeres que han salido, o están saliendo, de una relación con un narcisista, señala que existen ciertos criterios diagnósticos propuestos en el DSM 5 para identificar a las personas con Trastorno Narcisista de Personalidad.

Si reconoces por lo menos 5 de estos patrones, es posible que estés compartiendo con uno.

1.       Tienen un sentido exagerado e infundado de su propia importancia y talentos (grandeza).

2.       Preocupación por sus fantasías ilimitadas de logros, influencia, poder, inteligencia, belleza o amor perfecto.

3.       Creen que son especiales, únicos y que sólo deben asociarse con personas del más alto nivel.

4.       Necesidad de ser admirados incondicionalmente.

5.       Sienten que tienen derecho a todo.

6.       Establecen relaciones utilitarias con los demás para lograr sus propios objetivos.

7.        Carecen de empatía.

8.       Envidian a los demás y piensan que las personas los envidian a ellos.

9.       Generalmente son arrogantes y soberbios

10.     Los síntomas deben haber comenzado en la edad adulta temprana.

 

Niveles de una persona narcisista

Mariel Marfil Rojas expresa que, además de estos criterios antes mencionados, es importante distinguir el nivel de narcisismo en una persona, es decir, qué tan narcisista es.

Primer nivel: Son esas personas que poseen rasgos narcisistas como el ser autorreferentes, egocéntricos, un tanto infantiles en el modo de abordar sus problemas, por ejemplo, o las interacciones con otros, pero que funcionan bien. Se relacionan con los demás, son simpáticos, incluso, con alguna capacidad  de establecer vínculos, excepto, en relaciones de más larga data con parejas, o en el trabajo.

En este nivel, la persona narcisista en una relación romántica, le gusta el papel de “cuidador” y “protector”, pero no logra mantenerlo en el tiempo. Más bien buscará  aprecio  y reafirmación a través de su pareja. No siendo explotador ni tan egoísta, igualmente intentará ser el centro de atención y, a pesar de responder a las necesidades de su pareja,  muchas veces se olvidará de ser equitativo a la hora de darle amor y cuidados.                                                                                                

Segundo nivel: Están las personas con la clásica descripción de narcisismo establecida en el DSM-5, antes descrito.

Tercer nivel: Es grave, ya que estas personas presentan síntomas cercanos a un funcionamiento más limítrofe de personalidad.

●        Falta de tolerancia a la ansiedad.

●        Falta de control de impulsos.

●        Dificultad en la capacidad de transformar los impulsos instintivos, en actos más aceptados moral o socialmente (capacidades sublimatorias disminuidas).

●        Suelen tener fracasos en su trabajo o profesión, así como en las relaciones de pareja duraderas. 

●        En este nivel pueden llegar a asemejarse a casos más patológicos como el Trastorno Personalidad Antisocial.

Un narcisista no pedirá ayuda

Mariel Marfil Rojas, afirma que para los especialistas es difícil hacer un diagnóstico directamente con la persona narcisista, ya que no tienen consciencia de enfermedad, por lo que no piden ayuda. “Cuando llegan a terapia es por otros motivos tales como ansiedad, estrés, adicciones, depresión, o problemas de relación en su trabajo. Entonces la relación con el terapeuta podrá ser de idealización, y en el segundo después, de desprecio absoluto cuando, según ellos, se sienten atacados, confrontados o devaluados. Todo lo interpretan como una humillación”.

La creadora del taller terapéutico “Yo sin mi narciso”, menciona que cuando acceden a ir a terapia con sus parejas, es frecuente que a lo más, asistan a 2 o 3 sesiones, argumentando que el “profesional no sabe nada”, que no toleran escuchar las “atrocidades y mentiras” que dicen sus parejas, o porque supuestamente no tienen tiempo, o inventan cualquier otra excusa. “Entonces sólo nos queda manejarnos con la percepción de su pareja para determinar la presencia de este trastorno, lo que será muy importante para orientar el tipo de intervención con ella”. Enfatiza.

Las causas del trastorno de la personalidad narcisista pueden ser complejas. Diversos estudios apuntan a que puede existir un componente hereditario importante, otras teorías postulan a que los cuidadores (sus padres u otras personas a cargo), fueron demasiado críticos y exigentes, por exceso de alabanza, sobreprotección, abandono o no estuvieron disponibles emocionalmente para sus hijos e incluso, en algunos casos,  ejercieron algún tipo de maltrato o abuso hacia ellos.